• Fito Soler

Ambiente realmente jarocho, para recibir el 2018, solamente en….


Todos esperamos con ganas que llegue el 2018; lleno de sorpresas positivas y buenos deseos para todos los habitantes del planeta, pero los veracruzanos somos otra cosa, corre por nuestras venas la alegría, el ambiente desenfadado, la picardía que a todos contagia, la buena gastronomía y por supuesto bailar y bailar sacando a relucir los mejores pasos en la pista. La edad, como dijera hace años paco Malgesto “no tiene la mayor importancia”.

Siempre he confirmado y claro que me dan la razón, que solo tres lugares en la entidad, se puede gozar y disfrutar de este jolgorio de Fin de Año.

El primero; es el Puerto de Veracruz, al medio día, en sus famosos Portales donde llegan familias enteras, personajes que no radican dese hace varios años en su terruño y muchos de ellos en el extranjero. El ambientazo es único, saludos, abrazos, besos, las cervezas como el licor van de mano en mano y al compás de la marimba, los mariachis y tríos. Algo realmente que los turistas, no dan crédito a esta fiesta que se vive y se gozan.

¡Ah!, eso sí, no se pase de copitas, porque ya no llega a la cena de familia a degustar los manjares que se preparan con recetas de familia.

Otro municipio que se vuela la barda el Fin de Año, es Alvarado. Leyó bien, Alvarado, donde se convive e y disfruta al máximo la cena, algunos habitantes la realizan a fuera de sus casas y así están con los vecinos en gan pachanga, desde luego; como postre para a deleitarse con de los buñuelos de yuca, calabaza o manzana, recién preparado y con miel de caña.

Entre las copas y más copas corra a la calle Rayón donde la música está en su apogeo y a bailar se ha dicho hasta que salgan los primero rayos del sol y corra a “curarse la resaca” con una helada cervecita o caguama, como se acostumbra en la Generosa Alvarado.

Al mediodía y si todavía anda en el jelengue, corra a un restaurante por un calzado de marisco y otra cervecita.

El tercer lugar es Tlacotalpan, Patrimonio Cultural de la Humanidad, donde se la pasa uno fabulosamente el Fin de Año entre su gente, amable, atenta y también picaresca. Las puertas de sus lujosas casonas de abren para que los turistas vean el mobiliario, las antigüedades y hasta les invitan un delicioso “torito”. Aquí la bulla comienza en los Portalitos al medio día; donde la música y los amigos forman pachanga increíble animada por los jaranas, arpas, “mosquitos” y otros instrumento que interpretan sones que muchos se levanta a zapatear entre gritos, aplausos, una y otra cervecita, “toritos” o una copita de buen aguardiente.

Cayendo la noche, todos se van a sus casonas para estar listo a la hora de la cena. Los tlacotalpeños viven esta festividad increíblemente y van de casa en casa a darse el abrazo y más copitas y baile. Vaya, hasta los recién nacidos tienes sus ojitos bien despiertos hasta altas horas de la madrugada.

Ver el amanecer a orillas del río de Las Mariposas es algo que llega al corazón y te anima más de la cuenta el alma.

También aquí; en Talcotalpan, si ya te dieron las dos o tres de la tarde y tu estomago gruñe corre a los restaurantes que se encuentra a la orilla de río y come como Dios manda un chilpachole de jaiba bien picoso y por supuesto otra cervecita.

En estos tres municipios se siente la verdadera esencia de los jarochos y quedará combinado para el otro año…Una cosa que es los que escribo y otra cosa es, que vivan intensamente estas celebraciones.


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